Suma adeptos, la “cirugía de afirmación” como única vía, democrática, pacífica, efectiva –sobre todo– para salir de la cleptocracia que en mala hora se ha entronizado en Venezuela.
Aparte de las consideraciones filosóficas, siempre hemos sido detractores de las sanciones económicas internacionales, como mecanismo para deponer dictadores. Por injustas, sobre todo, pues en lugar de recaer sobre sus causantes, encajan en el pueblo llano.
La sedicente Revolución Bolivariana, vive para robar y roba para vivir. Cualquier evento fortuito o planificado. Para festejarlo o para echarse a llorar. Cualquier evento, puntualizamos, sin importar su naturaleza, los roboLucionarios lo aprovechan para las corruptelas.
Las sanciones de la temible OFAC de EE. UU., en el cuatrienio 2017-21 ¿Lograron el ansiado restablecimiento de la democracia en Venezuela?
Lejos de ello, la pandilla desgobernante se valió de las mismas para apropiarse más de 25 mil millones de dólares, como consta del procesamiento de un exministro y expresidente de Pdvsa junto a un centenar de compinches. El respectivo juicio criminal se ha desvirtuado dentro del más hermético secreto, porque no persigue Justicia, sino que los acusados “aflojen” y compartan botín con sus voraces exjefes y carceleros.
El verdadero obstáculo libertario, no es lo que muchos piensan. Es el convencimiento de esos gangsters de la política, de lo que les espera de salir del Poder. Nadie, mejor que éllos, saben cuáles y cuántos son sus crímenes aberrantes.
Descartadas, las opciones de los “camaradas”, Putin, Xi Jinping, del gordito de Norcorea, de Daniel Ortega, del pelele, Díaz-Canel. Los tiranos y tiranuelos, en general, son de poco fiar. En semejante escenario, después de exprimir a sus congéneres “bolivarianos”, de comérselos, bebérselos, de quitarles hasta el último centavo por brindarles refugio, los deportarán a la Venezuela democrática, más viejos, enfermos, hechos piltrafa, pero sobre todo, sin un solo duro.
Un año después de haber publicado en este mismo medio de comunicación (junio de 2024) , “Con el Mazo Dando terminó con el Bollo Dando (I)” el éxito del film, “Emilia Pérez”, ha exacerbado la salida democrática y pacífica que propusimos, formalmente en nuestra referida crónica. El drama central de esta última, llevada al cine gira en torno a un narcotraficante, rico, desalmado, odiado, que se hace transgénero afirmada, para intentar morir de vieja como una inocente señorona.
La transgeniería, bisturí en mano, les ha abierto la puerta a los prófugos bolivarianos en ciernes.
Vale todo, para escaparse de las órdenes de capturas, las alertas rojas de Interpol, de los cazarrecompensas, pero sobre todo, de la ira de sus millones de víctimas.
El llamado “Primero de Abordo” de la pretendida Revolución, previo sometimiento a la cirugía de afirmación transgénero, podrá ganarse el pan, honestamente, por primera vez, como “La Mujer Bigotuda” de algún circo de mala muerte. Célibe, oblilgada, eso sí. Ganas no le faltarán de otra cosa, pero ni el payaso más rochelero, ni el enano más rijoso, se aventurarían a procurarla bajo la carpa.
¿Y el “Segundo de Abordo”? En nuestra crónica anterior nos lo imaginamos -corrijo– nos la imaginamos, al frente de un ventorrillo ambulante de bollos en la Fifth Avenue in New York o en una callejuela de, de, ¿Y por qué no? ¡del Furrial! porque los adelantos de la medicina de reasignación de sexo, dan para eso. En lugar de, Con el Mazo Dando, en lo sucesivo, se "rebuscará" con, el bollo dando.
Total, en su pt… vida ha hecho cosas peores.
(*) Aclaratoria: “Bollo”: Pieza esponjosa hecha con masa de harina, agua y otros ingredientes, como leche, azúcar, mantequilla o huevos y cocida al horno” (Drae)
@omarestacio
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